En la organización de la boda, los novios tienen una gran cantidad de cosas que elegir. Desgraciadamente entre estas cosas no está la familia, ni la propia ni la política. ¿Qué hacer cuando has decidido realizar una boda informal pero tu familia o la de tu pareja quiere una boda clásica y protocolaria?

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Teniendo en cuenta que se recomienda empezar con los preparativos de la boda un año antes o más del día de la celebración, nos quedan, al menos, 12 meses en los que la guerra de elementos modernos contra la temática clásica se irá haciendo cada vez más insostenible. Aprender a decir que no sin herir a los demás y sin sentirnos mal será clave para recorrer este camino. Veamos cómo conseguirlo.

Tienes derecho a decidir si quieres una boda clásica

En muchas ocasiones sentimos que al tomar una decisión estamos fallando a alguien. Por ejemplo, si digo que no a una clásica boda religiosa o a una misa larga mi madre se sentirá decepcionada. Pero si digo que sí, sentiré que me fallo a mí misma porque no es lo que realmente quiero. Estas situaciones de conflicto nos generarán intensos sentimientos negativos que nos dificultarán tomar decisiones.

Pero antes de aprender a decir “no” tenemos que tener algo claro: todos tenemos derecho a decidir sobre nuestra vida, sobre nuestros pensamientos y sobre nuestras emociones. Somos y debemos sentirnos libres de elegir aquello que creemos que nos hace felices. Los demás son libres también de estar de acuerdo o en desacuerdo con nuestras elecciones. Son libres de sentirse enfadados, decepcionados o tristes. Pero debemos evitar que sus emociones nos manipulen, son ellos quienes tienen que buscar la manera de gestionar esas emociones, no nosotros.

1.- Céntrate en tus imprescindibles

Si nuestra familia o la de nuestra pareja es muy clásica y nosotros somos justo lo contrario habrá una gran cantidad de elementos que generen discordia. Es importante decidir qué batallas vamos a luchar y cuáles no.

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En ocasiones, los novios o las familias se obsesionan por tener un control total. Lo que acaba generando una guerra por cada decisión. Esto es agotador e ineficaz, ya que no todo es igual de importante. Especialmente teniendo en cuenta que tras la boda tenemos que continuar teniendo relación con esas personas.

Así que si tu madre se ha empeñado en realizar el banquete en un restaurante superclásico, quizás te interese ceder en esa decisión y añadir elementos decorativos modernos que hagan que el lugar se ajuste mejor a lo que tú quieres. Por ejemplo, un photocall que simule un cuadro, ¡tendrás las fotografías más originales que puedas imaginar! y habremos encontrado una solución que disminuye el conflicto.

Te recomendamos hacer una lista sobre aquellas cosas que quieres y ordenarlas por prioridad. Si puedes, selecciona varias opciones para los cinco elementos principales. De manera que podamos integrarlos o flexibilizarlos si eso ayuda a alcanzar acuerdos satisfactorios.

Queremos una boda ecofriendly y nuestra primera opción para el banquete es una finca rural. Pero la familia del novio se niega, tienen unos conocidos que dirigen el típico restaurante para celebraciones que cuenta con excelentes opiniones. Una alternativa podría ser celebrar la boda en ese lugar para complacer a la clásica familia del novio, pero integrando la naturaleza. Podríamos usar frascos de vidrio reciclados para decorar las mesas, papel reciclado para las invitaciones o dar saquitos personalizados de semillas como un recuerdo de bodas. De manera que nuestra prioridad, la naturaleza, siga estando muy presente en la celebración.

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2.- Integra ideas pero se flexible

La mejor manera de que los demás sean flexibles es mostrarnos flexibles con ellos. Imaginemos que hemos decidido no enviar las clásicas invitaciones de boda, hacer un diseño divertido o directamente hacerlas digitales. Pero nuestro padre, que es muy formal, se niega en rotundo y avisa: si no le gusta, él mismo encargará otras invitaciones. Integrar ambas ideas puede ser una salida satisfactoria para todos: a la familia más directa se le enviarán invitaciones clásicas mientras que al resto de la familia y a los amigos se les enviarán invitaciones más modernas.

3.- Aprende a decir no, sin herir

Tenemos que tener en cuenta que los allegados y amigos serán también nuestros invitados por lo que es posible que intenten inclinar alguna de nuestras decisiones a su favor (un lugar de celebración cerca de donde viven, un menú ajustado a sus gustos, un autobús para que no tengan que coger sus coches, etc.). En estas ocasiones, podemos decirle a las personas frases del tipo “es una opción, lo pensaré”, “lo tendremos en cuenta” o “gracias por la idea, pero en este momento estamos centrados en otros detalles”. Las personas se sentirán escuchadas pero en ningún momento les damos a entender que vayamos a seguir sus consejos.

4.- Si no lo tienes claro, aplázalo

Se trata de una estrategia útil cuando no sabemos qué responder en ese mismo instante o cuando no nos sentimos seguros para dar una respuesta clara inmediata. Imagina que tu cuñada te pilla por sorpresa en una comida familiar y te enseña el que, según ella, es el ramo de flores perfecto para ti. Quizás, ni hemos pensado todavía en el ramo de flores, por lo que no podemos dar una respuesta firme sobre si nos convence o no. Ante este tipo de situaciones es importante posponer la respuesta. Por ejemplo, “vaya me pillas por sorpresa, voy a guardar ahora mismo la foto y te digo en un par de días/semanas” o “voy a verlo junto al vestido y te digo algo en unos días”. En este tipo de situaciones puede ser muy eficaz establecer exactamente cuándo retomaremos el tema. Si la otra persona insiste, podemos aplicar una estrategia similar a la comentada tanto en el punto anterior como en el siguiente punto.

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5.- Si lo tienes claro, mantente firme

Aprender a mantenerse firme y no cambiar de argumento puede ser la clave para ganar una batalla cuando tenemos un objetivo claro. Imaginemos que le has pedido a tu hermana que sea dama de honor junto a una de tus primas y tu amiga íntima. Cuando llega el momento de elegir vestido, tu hermana se niega a ir cómo las demás, a pesar de que eso es lo que tú les has pedido. En ese momento es clave repetir lo mismo de la misma manera: “entiendo que haya otro vestido que te pueda gustar, pero yo quiero que todas vayáis iguales”, “sí, te entiendo, pero quiero que vayáis iguales”, “lo sé, pero quiero que vayáis iguales”. En el momento en el que cambiemos nuestro argumento (pues a mí me gusta más el otro, siempre tienes que llegar la contraria, es mi día no el tuyo, etc.) la conversación puede acabar en un conflicto difícil de manejar.

Espero que estos consejos os ayuden a sentiros más seguras a la hora de tomar vuestras propias decisiones. Este tipo de estrategias pueden costar un poco las primeras veces que las aplicamos, ya que ni nosotros ni los demás están acostumbrados a ellas. Pero son muy eficaces y poco a poco nos haremos expertas de ellas. ¡Nos vemos pronto en La Perfecta Prometida!

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Mónica Valverde
Mónica Valverde Salgado
Coordinadora del centro Psicologiamalagacentro.com

Mi objetivo es ayudar a las personas a recuperar el bienestar y a enfrentarse con éxito a los retos que se encuentran en su día a día, a través del desarrollo de habilidades y estrategias más efectivas. Mis valores: profesionalidad, realización de tratamientos eficaces y aplicación de técnicas innovadoras.

Me licencié en Psicología en la Universidad de Málaga, donde también realicé un posgrado oficial en Psicología de la Salud. Soy una persona inquieta y continuamente realizo cursos de formación que me permiten ampliar mis conocimientos y mis horizontes profesionales.