Nunca he sido muy de Historia, de hecho me costaba un montón memorizar fechas y acontecimientos, me hubiera gustado más que me contaran “las historias detrás de la Historia “. Siempre he imaginado las intrigas, motivaciones y circunstancias personales que han generado todo lo que nos ha hecho llegar hasta hoy. Y es que lo que sí me gusta es contar historias, incluso en forma de tocados.

Por eso mi visión de la Historia del tocado son pequeñas historias de personas que giran alrededor de “ese algo en la cabeza “.

Como los hombres prehistóricos (los primeros tocados datan de aquella época) que supongo que en su afán de ser mejores cazadores y no teniendo otra cosa que observar más que la naturaleza, se fijaron en cómo los animales más poderosos tenían cuernos o grandes penachos de plumas en la cabeza y decidieron adornar las suyas para parecer más poderosos. Y así los mejores cazadores obtenían más elementos con que adornarse, convirtiéndose en, además de una herramienta para facilitar la caza, un símbolo de poder.

Según pasó el tiempo y se descubrieron nuevos materiales, los grandes señores o reyes adoptaron el uso de algo en la cabeza como símbolo de poder en forma de corona. Y bien sea por las condiciones climatológicas, creencias religiosas o pura vanidad, el tocado se extendió al resto de la población. Haciéndose muy populares algunos modelos, como el cono con un velo en la punta, que seguro os suena o aquel con forma de corazón adornado con pedrería y velo trasero.

El tocado desde entonces ha sufrido innumerables transformaciones y ha estado sujeto a todas las modas. Durante una época fue de uso diario, después perdió relevancia, pero afortunadamente hace años volvió y con fuerza. Comienzan a despuntar en la Era Victoriana para alcanzar su máximo apogeo en los Felices Años 20.

En la actualidad y gracias a la tan extendida filosofía de “slow life” y “slow wedding “, cada novia e invitada o simplemente cada mujer es libre de adaptar el tocado a su gusto y personalidad y decidir si sigue las tendencias o bien opta por un tocado con el que se sienta ella misma.

Y yo no puedo estar más contenta, como diseñadora me ofrece un abanico de posibilidades casi infinito, usar porcelana, flores preservadas, perlas, cristales, piedra natural, elementos metálicos, etc.  para desarrollar ese tocado con el que cada mujer se sienta única y especial.

¿Qué nos deparará la futura Historia del tocado? Nadie lo sabe aún, pero yo creo que será todo lo que vosotras seáis capaces de soñar ;)

 

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