Todas las personas tenemos a veces que resurgir de las cenizas cual Ave Fénix y retomar la vida desde cero y con otra actitud.
Hay situaciones, especialmente en relaciones de pareja que terminan produciendo malestar, angustia, estado depresivo y baja autoestima. Pero de todo se sale más tarde o más temprano y eso depende del grado de resiliencia de las personas. Lo que tenemos que conseguir que esas experiencias negativas que se han sufrido en el pasado no afecten a la nueva pareja de casados. Esta resiliencia lo que nos permite es reaccionar y luchar contra las adversidades y situaciones complicadas logrando sobreponernos. Aunque la personalidad resiliente es una forma de ser también puede trabajarse igual que la Asertividad, que ya vimos en otro post de La Perfecta Prometida.
La Resiliencia o Personalidad Resistente abarca tres atributos que podemos trabajar globalmente y por separado:
– El compromiso es aquella cualidad que te hace valorar la capacidad de uno mismo para implicarse en una actividad, ésta mitiga los efectos del estrés y soporta una estructura interna adecuada para el manejo competente de cualquier situación en la vida. Este compromiso no se refleja solo en la misma persona sino en su coexistencia con los demás, con lo que estas personas ayudarán a otras en situaciones estresantes de su vida, lo que a su vez constituye una fuente interpersonal de alivio del estrés importante.
– El control hace buscar el por qué de los acontecimientos propios y de los demás. Esta capacidad permite a las personas analizar las consecuencias de su actividad “estresante” y manejarlas en su propio beneficio.
– El reto hace referencia a que el cambio, frente a la estabilidad, es una característica habitual de la vida. Como diría nuestro amigo Barney Stinson de “How I met your mother”, “Lo bueno siempre es mejor”.
Además la Resiliencia contribuye a modificar la percepción de los estímulos estresantes, reduciendo así la respuesta de estrés. Induce a un determinado estilo de afrontamiento llamado “Afrontamiento Transformacional” que facilita la puesta en marcha de estrategias de afrontamiento efectivas, competentes y adaptativas, e inhibiendo el uso de estrategias poco funcionales. Además se interpretan los acontecimientos potencialmente estresantes como oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Los individuos “poco resilientes” utilizan el “Afrontamiento Regresivo”, poniendo en marcha estrategias de evitación y escape. La personalidad resistente puede afectar a las estrategias de afrontamiento también indirectamente mediante la influencia sobre el apoyo social (Kobasa, Maddi y Kahn, 1982).
La característica de dureza favorece el cambio hacia un estilo de vida saludable y reduce la probabilidad de enfermedad, aumentando el nivel de salud del individuo.
La personalidad resiliente tiene efectos fisiológicos positivos, disminuye la reactividad psicofisiológica al estrés, valorando el potencial positivo del estrés y realizando un afrontamiento eficaz del mismo. Con lo que trabajar este tipo de dimensiones en nuestra nueva vida en pareja, será un plus para nosotros mismos y para los demás.