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Tenemos la suerte de vivir en un mundo globalizado, en el que podemos conocer a una persona interesante, de cultura muy variada, que terminarán enriqueciendo nuestras vidas y ayudando a que seamos más amplios de miras. Genial. Precioso sobre el papel. Sin embargo, cuando es tu pareja, futuro/a esposo/a y padre/madre de tus hijos, todo este enriquecimiento espiritual parece que pasa a segundo plano, al hacerse terrenal y cotidiano enfrentarse a las diferencias culturales entre vosotros dos. Pero que no salten las alarmas, que te doy unos truquitos para poder sobrellevarlo lo mejor posible:
- El amor que una persona siente por su país y su cultura es inmenso. No juzgues. Y jamás hagas ningún comentario racista u ofensivo hacia su patria.
- Aprende todo lo que puedas sobre su cultura, las costumbres de su país, y de su religión. Pactad cuáles de ellas vais a incorporar en vuestra vida en común. O si no vas a incorporar alguna de ellas, hablad de cómo vas a intentar no ofenderle o molestarle (y viceversa).
- ¿Sabéis cómo vais a educar a vuestros hijos? Empezad a planteároslo ahora para evitar problemas a largo plazo. Es posible que tengáis que crear una «subcultura familiar», que aúne ritos y costumbres importantes para ambos.
- 4. Luchad juntos contra la posible intolerancia en ambas familias. Plantaos ante ellos (juntos, como nuevo núcleo familiar, y siempre desde el amor y el respeto) y defended vuestra elección vital.
- ¿Dónde vais a vivir? Esto parece una pregunta fácil, pero a lo mejor tu pareja se plantea ahorrar y volver a su país de origen en algún momento. Debéis tenerlo claro los dos.
- Compartir religión ayuda mucho en estos temas, ya que suele llevar aparejados una serie de ritos y costumbres. Sin embargo, si este no es tu caso, y ninguno de los dos está dispuesto a renunciar a su fe (cosa totalmente legítima y nada criticable), hablad de cómo vais a llevar a cabo los ritos de cada una de vuestras religiones, si queréis que la otra persona os acompañe, etc.
- ¿Qué vais a hacer en vacaciones? ¿Viajar por ahí, quedaros en casa, o ir al país de origen de la otra persona? Trazad planes. Que sean flexibles, claro, pero la planificación en estos casos ayuda a reducir conflictos.
- ¿Queréis tener un hogar donde se queden las visitas, o preferís que se alojen en un hotel? Si sois de política de puertas abiertas, debéis planificarlo, fijar ciertas normas, y tener espacio para alojarles.
- A veces las barreras lingüísticas pueden dificultar la comunicación dentro de la pareja. Si habláis distintos idiomas, ¿por qué no os esforzáis en aprender el del otro? Esto, además será una gran ventaja para vuestros futuros hijos, al criarse en un hogar bilingüe.
- Ten claro qué espera tu pareja de ti. Cada cultura tiene unos roles determinados asociados a cada uno de los cónyuges. Asegúrate de que encajas en ellos, o si no encajas, que a la otra persona no le importe. Esto puede crear problemas de pareja en el futuro.
En cualquier caso, recuerda que ante cualquier problema de convivencia debido a diferencias culturales, hay tres antídotos muy potentes: el amor, el respeto y el diálogo. Con ellos, seréis imparables.
Que la cultura no te frene!!
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