¿Realmente quería ese ramo de flores?, ¿y si el peinado no me queda tan bien como creía?, ¿tenía razón mi madre con aquello que dijo?, o, incluso ¿es la persona con la que quiero pasar el resto de mis días? Esta semana en La Perfecta Prometida queremos ayudarte con un tema de gran importancia, las dudas, los miedos y las inseguridades que nos invaden antes de la boda. Dentro de la Semana de las Dudas, queremos ayudarte a cómo manejar estas situaciones.

Dudas

Aunque las Prometidas no lo digan, quieren que el día de la boda sea perfecto. Es posible que hayas pasado mucho tiempo imaginando en cómo será ese día. Puede que hayas imaginado cómo te gustaría que fuera el vestido, el lugar para la celebración, el menú, las flores, las caras de tus allegados, y un sinfín de cosas más.

Como es normal, en los preparativos irás eligiendo aquellas cosas que más se acerquen a esa idea. Y claro, con cada elección que tomamos, descartamos el otro menú, las otras flores o incluso el otro vestido. Pero cuando se va acercando el momento, junto con los nervios del gran día, es posible que te empieces a preguntar si tu elección ha sido la mejor o lo más adecuada.

Dudas o preocupación

Para tu tranquilidad voy decirte algo querida Prometida, esto no son dudas, son preocupaciones. Este tipo de pensamientos son muy normales y no están causados por inseguridades sobre el matrimonio. Las preocupaciones y las dudas en este sentido, son fruto de un esfuerzo porque todo vaya bien, porque todo salga como tú quieres, porque nada falle… Es decir, son pensamientos fruto de nuestro deseo de control. Y aunque parece sencillo decir “deja de preocuparte, todo saldrá bien”, estas ideas son difíciles de manejar. Así es que ¿cómo hacerles frente?Cómo evitar las dudas

Sacar estas ideas de nuestra cabeza

En primer lugar, tenemos que sacar estas ideas de nuestra cabeza. La aparición de las preocupaciones nos va a generar ansiedad, miedos y malestar, ¡sin hablar de lo mucho que cansa estar pensando durante tanto tiempo! Pero estos pensamientos son importantes para ti, de manera que debemos darles un lugar apropiado.

Por eso, en el momento en el que estas ideas aparezcan vamos a apuntarlas en un papel o una libreta. Las Prometidas más tecnológicas pueden optar por notas de voz. Y vamos a decidir cuándo nos ponemos con ellas: al final de la semana, al final del día o después de comer. Elige el mejor momento para ti. Lo importante es que estas ideas salgan de nuestra cabeza hasta que podamos ponernos con ellas. Escribe tus dudas

¿Vale la pena esta duda?

Todas las Prometidas tienen un tiempo y una energía limitada. Por eso, tienes que asegurarte de que no te preocupas más de lo necesario. Necesitas tu tiempo para cosas más importantes. De manera que haremos a estas ideas pasar por las siguientes pruebas:

  1. Prueba de la importancia. Se dice que son las pequeñas cosas las que nos hacen felices o que las pequeñas cosas son importantes. Pero, ¿esa duda que te ha surgido es una de ellas? De todas las cosas que son importante para ti el día de la boda, piensa qué lugar ocupa esta.

  2. Prueba de probabilidad. En ocasiones imaginamos cosas terribles que podrían ocurrir el día de la boda, pero la mayoría de esas cosas son muy poco probables. Si no es muy probable que ocurra, no vale la pena dedicarle más tiempo a esa idea.

  3. Prueba de la certeza. Puede que nos hayamos empezado a preocupar porque no estamos seguros de cómo saldrá algo o de cómo se producirá. Muchas veces nos preocupamos por cosas que no han sucedido y sobre las que solo se podría actuar si se producen. Este tipo de cosas, como podrían ser los cambios de última hora, puede producirse o no. En el caso de que ocurran es muy probable que puedas resolverlos tú misma o con ayuda.

  4. Prueba del control. Hay muchas cosas sobre las que las Prometidas no tienen control. Por ejemplo el tiempo. Pero nada de lo que digas o hagas hará que puedas controlarlo más. Además, ¿quién ha dicho que las cosas que no esperamos son siempre negativas?

Deja atrás aquellas preocupaciones que no valen la pena

Después de la pasar las pruebas anteriores habrás descubierto que algunas de estas ideas no merecían la pena. Bien porque no son realmente importantes o porque no sean probables o controlables. Para este tipo de duda o preocupaciones lo mejor que puedes hacer es distraerte y dejar que se vayan alejando de ti poco a poco. ¿No sabes cómo distraerte? Revisa nuestros consejos sobre Deporte, diversión y amigas o sobre una sesión guiada de 10 minutos de desconexión.

Si tras pasar las pruebas anteriores, tienes una duda o preocupación que crees que merece la pena, tómate tu tiempo. Habla sobre esta cuestión con tu dama de honor, con una buena amiga o con otra persona de tu confianza. Si hay que hacer algún cambio, un poco de ayuda nunca viene mal. Y si no puedes hacer nada, compartirlo te ayudará a sentirte mejor, ¡todas las personas se preocupan! Especialmente las Prometidas, puedes probar a preguntarle a alguna que ya haya pasado por ello.

Con estas estrategias conseguirás centrarte en lo que realmente es importante para ti, y evitarás que las dudas y las preocupaciones te vuelvan loca a ti o las personas que juegan un papel en tu boda -desde la dama de honor, hasta el organizador, la peluquera o la tienda de vestidos-. Provocando cambios de última hora que solo aumentarán tus nervios. Disfruta de cada una de las decisiones que has tomado porque, sin duda, son las mejores.

Nos vemos de nuevo en La Perfecta Prometida la semana que viene. Deja las dudas

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Mónica Valverde
Mónica Valverde Salgado
Coordinadora del centro Psicologiamalagacentro.com

Mi objetivo es ayudar a las personas a recuperar el bienestar y a enfrentarse con éxito a los retos que se encuentran en su día a día, a través del desarrollo de habilidades y estrategias más efectivas. Mis valores: profesionalidad, realización de tratamientos eficaces y aplicación de técnicas innovadoras.

Me licencié en Psicología en la Universidad de Málaga, donde también realicé un posgrado oficial en Psicología de la Salud. Soy una persona inquieta y continuamente realizo cursos de formación que me permiten ampliar mis conocimientos y mis horizontes profesionales.
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