¿No tenéis la sensación de que el mundo es cada vez un lugar más pequeño? Si tiro de memoria, de la generación de mis padres, creo que sólo conozco un matrimonio mixto: entre un español y un extranjero. Sin embargo, de mi edad conozco ya un par.

Las fronteras cada vez se difuminan más, los medios de transporte son más asequibles, etc. Todo ello está facilitando que se den este tipo de matrimonios, algo que antes era meramente anecdótico.

Centrándonos en el tema, hay que diferenciar unas cuantas situaciones.

La primera, es que el matrimonio tenga lugar entre extranjeros que residan en España. Estos matrimonios deben de cumplir los requisitos establecidos para contraer matrimonio en España y de ahí la puntualización: la residencia es un requisito imprescindible para poder contraer matrimonio en España, salvo para el matrimonio religioso celebrado por el rito católico). Ojo con que hablamos de residencia, no de nacionalidad, por no hablar no se habla ni de estar en situación regular: un extranjero “sin papeles” podrían contraer matrimonio válido en España, siempre que acreditase estar empadronado.

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La segunda situación, es la inviable para todas las formas de matrimonio, salvo la del rito católico: matrimonio celebrado entre extranjeros que no residan en España. Eso no impide que pueda organizarse una ceremonia simbólica en España, sabiendo que es preciso la celebración de un matrimonio con carácter previo o posterior en vuestro país de origen o residencia.

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La tercera situación es la del matrimonio mixto: el celebrado entre un español y un extranjero. Aquí es preciso hacer unas cuantas puntualizaciones, empezando por recalcar el hecho de que es preciso realizar un trámite “extra”, supongo que algunos recordaréis una película de Depardieu, Matrimonio de Conveniencia que trata de este trámite: expediente gubernativo de matrimonio. La finalidad es bastante clara: detectar matrimonios fraudulentos. Este trámite se inicia en el Registro Civil que os corresponda por lugar de residencia y para ello será preciso aportar una serie de documentos extra, distintos a los precisos para un matrimonio entre nacionales (Instancia, certificados de nacimiento y empadronamiento, fotocopia de los DNI y declaración jurada sobre el estado civil):

  • Certificado de soltería.
  • Certificado de inscripción consular.
  • Certificado de capacidad matrimonial emitido por su Consulado.
  • Certificado relativo a la exigencia en su país de publicación de edictos.

Como es normal, es preciso aportar estos documentos legalizados, es decir, acompañados de una traducción jurada o con la Apostilla de La Haya. No obstante, conviene aclarar este punto tanto en el Registro como en el Consulado, puesto que algunos Consulados europeos proceden a la traducción de la documentación y algunos Registros Civiles admiten legalizaciones consulares.

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Respecto a los refugiados y asilados políticos es preciso que acredite esta condición mediante certificado de cualquier órgano competente (ACNUR, Cruz Roja, Dirección General de la Policía, etc.).

Respecto a extranjeros divorciados o con matrimonio previo anulado, tened en cuenta que no basta con entregar la sentencia de divorcio o nulidad del país de origen, sino que es necesario que se proceda a un procedimiento para validarla denominado exequatur y que lleva un plazo.

Aportada toda esta documentación, el expediente gubernativo de matrimonio continúa con una “audiencia” a la que deberéis acudir con varios testigos. Tranquilos, se trata de un trámite bastante ordinario y las parejas reales no suelen tener problemas. Como os he comentado os harán preguntas respecto a vuestra relación, vida, etc. para evitar fraudes.

Finalmente, tras el expediente, publicación de edictos, etc.. y si todo ha ido como es de esperar, se os dará autorización para celebrar el matrimonio.

MANOS

Puede que os parezca un mundo, pero no os preocupéis, son trámites rutinarios que sólo os supondrán problemas si tenéis mucha urgencia en contraer matrimonio o si los dejáis para última hora. Con un poco de organización y paciencia no tendréis ningún problema y os podréis centrar en los preparativos que os hagan disfrutar de la boda.

 

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Pablo Cruz
Licenciado en Derecho en la Universidad Cardenal Herrera.

Actualmente ejerciendo de abogado en Silva e Sousa y asociados en Madrid.
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