Ahora que entramos en Diciembre, mes de fiestas y celebraciones por excelencia, el cuerpo nos pide brindar mucho más que de costumbre. ¿Has pensado con qué vas a brindar en tu boda?
Tanto si te casas en época navideña, como en cualquier otro mes del año, este artículo te interesa. Hablaremos de nuestro gran protagonista el vino.

espumosos

Sí ya es difícil ponerse de acuerdo para decidir el lugar de celebración, la decoración, el menú, los invitados….para colmo hay que elegir el vino….Tranquilos, en la Perfecta Prometida te ayudamos con todo. Aquí os traemos unos pequeños consejos para facilitaros la tarea de la elección del vino.

En cuanto a vinos, igual que en gustos, nada está escrito. Pero el arte está en elegir el vino que os guste a vosotros y que a ser posible cuadre a la mayoría de los invitados. En gran medida, os condicionará el presupuesto con el que contéis, pero atención porque aquí viene la parte más divertida:

¡Amigos, sí, hay opciones para todos los bolsillos!

En el peor de los casos, el salón puede “imponeros” una carta predeterminada y escasa de vinos en la que la mejor opción puede ser salir corriendo de allí. Mi consejo es que si ninguno os convence, intentéis negociar. Bien, ampliando con otros vinos que os puedan ofrecer o que os permitan conseguir el vino por vuestra cuenta.

En el mejor de los casos, el salón tendrá una carta más que aceptable a vuestra disposición, o puede que os dejen “plena libertad” en la elección de los vinos, entonces un mundo de posibilidades se abre ante vosotros.

Y ahora, ¿cómo decidir?

Tened en cuenta que se trata de maridar la comida con el vino y no al revés, es decir, es mucho más fácil buscarle un “acompañante” a ese plato, que tener el vino y que os diseñen un plato a medida…(sólo algunos se lo podrán permitir). Así que una vez hayáis elegido menú, podéis lanzaros a por el vino.

copas

Respecto a los maridajes, todo se reduce al sentido común (o a la falta de él) y esto también puede reflejaros como pareja en gran medida. Es un mundo de detalles J

“Lo clásico es más fácil, pero también es más aburrido”

Si vosotros os habéis decantado por servir un menú “clásico” compuesto por entrantes, primero, segundo y postre, podéis optar por maridar cada plato con un vino. Por ejemplo y siguiendo el orden: un espumoso, un blanco, un tinto y un dulce. Esto es algo que puede serviros como base, pero hay múltiples combinaciones. Y de hecho, podéis jugar con distintos tipos de vinos para hacerlo más divertido. Vinos de aguja (con menos carbónico que los espumosos), rosados, fortificados, como los maravillosos de Jerez o Montilla, incluso Oportos… ¡abran juego señores!

Una opción más “arriesgada” sobre todo porque la gente no está acostumbrada, es armonizar todo el menú con un mismo vino. Y en este caso el ganador, sin duda, será el vino espumoso.

¿Por qué no? Un espumoso bien elegido tiene muchas ventajas, marida casi con cualquier plato (desde los decoradoentrantes, a un pescado, una carne, postres), es perfecto para brindar con él (no hay nada más festivo que la burbuja), y es elegante y glamouroso. Lo que os va a encantar es que no tiene porqué ser caro. Sólo hay que elegir correctamente. Pedid consejo a un profesional, os será muy útil.

Pero antes de seguir, deberíamos aclarar qué es un vino espumoso, para aquellos que anden algo perdidos. Cualquier vino que contenga gas carbónico en general es considerado espumoso (el carbónico es natural y procede de la segunda fermentación del vino) y los más famosos son el Cava (España), el Champagne (Francia) o el Prosecco (Italia).

cava

 

¿Cava o Champagne?

Ambos espumosos comparten el mismo método de elaboración (método champenoise), pero se elaboran en regiones distintas, con distinto suelo, variedades de uva y climatología. Es por eso, que no creo que uno sea mejor que el otro. Tienen características diferentes, y por esto hay que apreciarlos.

Ahora bien, debéis saber que de media el Champagne será más caro (las uvas de esta región son de las más caras del mundo debido a su alta demanda y corta extensión) incluso si os encontráis ante un Champagne “mediocre”, que los hay, será más caro que la media de los Cavas que se elaboran en nuestro país. Por tanto, fuera prejuicios, y fijaos en la calidad ante todo. (España, en materia de vinos es el número uno en relación calidad-precio a nivel internacional).

 

 

Errores que no debéis de cometer

ops-Servir todos los vinos que os ofrezcan porque entran en el menú. Más no es mejor. Saca la lupa y sé razonable.

-Aceptar los vinos sin probarlos. Si hay prueba de menú, el vino se debe probar igualmente.

-Cerrar la elección del vino sin concretar la añada que se servirá. Que no os den gato por liebre.

-Cerciorarse con la persona encargada de que el vino se servirá a la temperatura correcta. Pensad que si sirven un Cava demasiado caliente, lo arruinarán.

-En el caso de regalar botellas de vino a vuestros invitados, que os las personalicen con vuestros nombres sin ver de antemano el resultado final.

 

Espero que os sirvan estos consejos. ¡Suerte y Enhorabuena Prometidas/os!

 

 

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Lorena Salvanés
Sumiller por la Cámara de Comercio de Madrid, especializada con nivel 3 en Vinos y Destilados por el WEST de Londres. Formadora en Cava, estudió Turismo en su etapa universitaria y actualmente realiza el Máster de Dirección de Marketing en ESIC. Ha trabajado en el MNCARS (Museo Reina Sofía), en Casa de América, para el Patronato de Turismo de Madrid y en el comercio especializado en el sector de los vinos, para Lavinia Madrid y París.

Me apasiona el mundo del vino y de la comunicación. Me encanta la música, la pintura, viajar y la gastronomía. Y en casa, me arranco con la repostería con mucha iniciativa autodidacta!

Imparto cursos de cata y ofrezco servicios de consultoría.

lorena.salvanes@gmail.com @lorelay
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