Hace poco me “invitaron” a hablar en una boda ya que era amigo tanto del novio como de la novia. Si bien no soy dado a ponerme nervioso hablando delante de la gente, doscientos invitados suponían una cifra considerable para cualquier orador.
discurso boda

Le pregunté a la novia: ¿qué digo?, o mejor dicho: ¿qué me callo?, puesto que soy amigo de ambos desde hace incontables años y el anecdotario podría resulta excesivamente largo. “Pues como eres amigo de los dos”, me dijo ella, “y además viste como empezó nuestra relación y cómo se desarrolló a lo largo del tiempo, pues podrías decir unas palabras sobre él, otras sobre mí y luego contar un poco como empezó todo esto desde tu punto de vista”. ¿Fácil? No.

Estuve un par de semanas trabajándome el discurso, intentando ser gracioso (sobre todo al hablar del novio) pero tampoco demasiado (no quería pasarme de listillo). Hay infinidad de anécdotas que conocemos sobre el novio y que se nos puede ocurrir contar si nos hacen hablar en una boda, pero siempre hay que recordar un pequeño detalle: es una boda y como tal seguro que la estarán filmando, habrá profesionales además de familiares y amigos con sus teléfonos dispuestos, todos, a recordar cualquier cosa que digas sobre la feliz pareja. Por no olvidar que estarán todos sentados, novios, padres, hermanos… mirándote. ¿De verdad crees que es el momento de sacar los trapos sucios de nadie?

Después de mucho trabajo conseguí prepararme un discurso en el cual se ensalzaban los valores de la amistad, se hablaba del novio y de la novia desde el cariño y se terminaba con una anécdota graciosa sobre el origen de esta feliz unión. El único problema es que mis discurso sobrepasaba los quince minutos y siempre hay que recordar: si te hacen hablar en una boda, tú no puedes ser el centro de atención. El día antes se me comunicó que el tiempo con el que contaba era aproximadamente de tres minutos debido a que la ceremonia se hacía al exterior, en verano, en el sur de España, y claro, no era plan de alargar la cosa más de lo estrictamente necesario. Que no cunda el pánico. ¿Qué hice? Saqué de mi discurso toda la morralla y dejé tan solo lo que me pareció importante destacar y la verdad es que creo que no salió mal ya que el siguiente amigo en casarse me ha pedido que vuelva a hablar en su boda.

Discurso

Por si acaso ahí van un par de consejos para los novatos: Todo buen discurso debe ser breve, emotivo y terminar con algo gracioso. Así será más fácil de recordar. La verdad es que esto no lo digo yo, es que estuve investigando.

Un consejo mío: si el micrófono está sobre algún tipo de soporte, un trípode o algo parecido, déjalo ahí, de ese modo evitas apagarlo o estropearlo por error, además de que si estás nervioso y te tiemblan un poco las manos nadie tiene por qué notarlo.

discurso

Si el discurso es corto te será más fácil de recordar, puedes hablar directamente sin tener que estar leyendo un papel arrugado. Eso te hará parecer más profesional.

Y por último, a la hora de hablar, procura no quedarte mirando un único punto, vas a ser el centro de atención de mucha gente durante unos minutos pero no por ello te resultará fácil conseguir que todo el mundo se implique con tu discurso. No estás hablando sólo para los novios.

Al final sí que me puse nervioso, pero creo que no se notó. De todos modos sólo fueron tres minutos… Otro motivo más para ser breve.

Espero que os sirvan mis consejos. Nos vemos en La Perfecta Prometida!

Podéis encontrar más ideas para vuestro discurso y consejos para superar el miedo escénico en el siguiente post.

 

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Kino Beca
Marino mercante.

Como socio de La Perfecta Prometida divido mi tiempo entre la empresa y el mar. Como oficial de la marina estoy acostumbrado a la gestión, a llevar equipos integrados por personas de distintas nacionalidades y a la multifunción. Todo muy útil cuando se trata de levantar una empresa tan completa como es La Perfecta Prometida!!
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