¡Aquí estamos de nuevo! Hoy vengo a hablarte sobre cómo gestionar el estrés preboda y tus complejos a la hora de escoger una de las cosas más importantes de tu boda: el vestido de novia.

estrés preboda

¿Has escogido ya tu vestido de novia?, ¿cómo te sientes, qué piensas en relación a ello?, ¿tienes que hacerlo y no sabes por dónde empezar y te entran todas las dudas?

Puede que seas de las que tenga clarísimo cómo quieres el vestido, quién te va a ayudar a escogerlo o qué te queda bien. También puede ser que tengas algunos complejos con tu cuerpo y tu imagen y todo esto te genere un estrés preboda que se suma a todos los preparativos, invitados, gastos… así que vamos a ver qué puedes hacer para gestionarlo.

Un paso importante que puede generar estrés y aumentar tus inseguridades.

En todos mis talleres y cursos me gusta decir (y reflexionar sobre ello) que las emociones no desparecen pero que sí se pueden manejar, suavizar y dominar hasta caminar con ellas sin que nos molesten. ¿Por qué digo esto aquí? Para hablarte del estrés preboda, porque aunque tengas tiempo puedes sufrir cierto estrés debido a la toma de decisiones y a las altas expectaciones que se generan ya que todas queremos que salga a la perfección -mmeeeec errooor- que todo quede a tu gusto y te sientas cómoda con el resultado porque la perfección no existe y si te centras en ella el estrés va a ir en aumento.

Este mes gira en torno al vestido de novia así que vamos a centrarnos en este aspecto.

El estrés preboda: en la búsqueda del vestido “perfecto”.

Encontrar el vestido bonito, que te queda a la perfección y que además hace que la gente que te ve piense y/o diga ¡Qué preciosa estás! -Seguro que prácticamente todas pensamos lo mismo cuando tenemos que escoger el vestido-.

Son muchas expectativas puestas en una sola cosa y puede generar un sin fin de pensamientos que no nos ayuden -“Buff no lo voy a encontrar. ¿Éste, ay, no sé si me queda bien del todo, qué va a decir la gente cuando me vea? Éste me encanta pero seguro que me lo pongo yo y me va a quedar fatal…”

Junto con otras decisiones que se deben tomar con los preparativos de una boda puede ser un momento estresante y hacer que nos sintamos ansiosas.

Te voy contar un secreto, es casi imposible que no sientas estrés, pero sí que puedes aprender a gestionarlo, y aunque lo sientas, no interferirá en la toma de decisiones.

Cómo manejar el estrés preboda:

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Reconocer los signos:

Para aprender a manejar el estrés preboda el primer paso fundamental es reconocerlo. Puede que estés más enfadada o irritable, puede que no duermas bien o que tengas malestar estomacal.

El siguiente paso será reconocer qué lo está provocando, aquí ya lo tendríamos identificado: es “la búsqueda del vestido”; pero, ¿qué es concretamente lo que te estresa de escoger el vestido? Puede que sea lo que vaya a pensar la gente, o que tengas complejos, o que no quieras ir con tu madre y/o suegra a probártelo y ellas insistan. Si detectas cuál es la fuente podrás pensar maneras de cómo lidiar con ello.

Evita aliviar el estrés con recursos que pueden ir en tu contra.

Al sentirte estresada puede que realices comportamientos que te ayudan a relajarte pero sean poco saludables para ti y a la larga vayan a peor:

– Comer en exceso o al contrario dejar de comer o hacer una dieta milagro para caber en el vestido.

– Fumar excesivamente.

– Beber demasiado alcohol.

– Dormir más de la cuenta o demasiado poco.

– Por eso deberías manejar el estrés preboda con las herramientas adecuadas:

– Toma conciencia de que no todo está bajo tu control y no busques milagros. Si tienes una talla 40 no quieras entrar en una 36 en unos meses. Aprende a detectar qué es lo que no está bajo tu control y déjalo ir.

– En la medida que puedas, evita situaciones que todavía te estresen más.

– Si realizas ejercicio no lo dejes de realizar aunque te sientas más cansada. Si no lo realizas puedes empezar a hacer un poco: por ejemplo salir a andar o hacer alguna tabla de ejercicios sencillos.

– Cambia el foco: date cuenta de cuál es tu diálogo interno negativo y cámbialo. O si de momento no puedes, páralo diciendo “este pensamiento ahora no me ayuda”.

– Consume una dieta saludable.

– Rodéate con quien tú quieras en la prueba del vestido o ve sola si crees que puede ser mejor; para ello aprende a decir que NO, si hace falta.

¿Ir sola o acompañada a la prueba del vestido?

Aquí también puede haber un dilema, ¿no crees que podría ser mejor ir sola a la prueba del vestido y fiarte de ti misma? Si te sientes lo suficientemente segura de ti no hará falta que nadie te dé su opinión. Si quieres ir con alguien busca a esa/s personas en cuya opinión de verdad creas, pero no seas 100% influenciable.

Cree en tu intuición y conecta en cómo te sientes con él puesto.

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Cuando el problema son los complejos con el cuerpo.

Con la compra del vestido puede entrar el “miedo” a engordar y al no estar bonita. Luego salen a la luz más de esos defectos que te encuentras y es cuando más te auto saboteas con tu imagen.

Ya sea que te machacas mucho más de lo habitual, o ya sea que en general no te gusta el reflejo de tu cuerpo, quiero darte unas pautas para trabajar en ello.

¿Qué valor le das a la imagen?

El valor que le demos a la belleza, lo que hayas aprendido de tu entorno, hará que te sientas mejor o peor. ¿Qué valoras más de los demás cuando los conoces?, ¿valoras su manera de ser o su físico?

Dependiendo del ideal que tengas de lo estético, si lo que ves de ti misma no coincide con él, te sentirás bien con un vestido o no. Reflexiona sobre el valor que le das a la imagen.

– La comparación.

En todas las inseguridades y complejos entra en juego la comparación. En general tendemos a comprarnos con las demás. En muchas ocasiones nos comparamos con la modelo de la revista a la cuál le queda el vestido fenomenal.

Todas somos únicas porque tenemos nuestros genes, nuestro metabolismo… así que será muy difícil poder tener el cuerpo de otra. Deja de intentar que el vestido te quede de la misma manera.

– Mirarte con lupa.

Sí, el efecto de engrandecer lo que no nos gusta de nuestro cuerpo. Sólo miramos aquél defecto sin observar en general nuestro aspecto.

Te cuento un secreto: normalmente, casi siempre, la gente cuando nos mira, no nos mira al defecto, ni al detalle, sino que se hace una visión general de nuestro aspecto. Aprende a hacer tú lo mismo.

Cuando vayas a la prueba del vestido no te obsesiones con lo que no te gusta de tu cuerpo. Puedes también sacarle partido a aquello que sí te gusta, sean tus piernas, tus ojos, tus pies, tus brazos…

– El lenguaje interior.

Es uno de los aspectos que más trabajo en mis programas y cursos, el cómo te hablas a ti misma. Somos especialistas en ser nuestras peores criticonas.

¿Qué te dices cuando te miras en el espejo?, ¿le dirías a una amiga o a tu pareja “que gordo y feo que estás”, por ejemplo? Seguramente me responderás que no, ahora reflexiona si es esto lo que te dices a ti misma.

Date cuenta de qué mensajes te envías a diario en relación a tu cuerpo.

– La perfección no existe.

¿Existe la perfección física? Lo que es bonito o no lo marcamos nosotras mismas. Abraza tus imperfecciones, disfruta de lo que tienes, saca provecho a lo que te gusta de ti y no te exijas metas imposibles.

” Tu cuerpo, constitución y aspecto físico no es lo que importa, sino cómo lo llevas”.

Y por último, escoge tu vestido según te sientas en él, eres tú quien lo va a llevar y ya sabes que la gente va a opinar sí o sí. Así que siéntete tú misma dentro de él y si son los complejos los que te comen sigue los pasos anteriores.

Si quieres saber como elegir tu vestido de novia, te dejamos un video de nuestro canal de youtube.

 

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Aida Moragues
Aida Moragues, psicóloga colegiada, coach personal, experta en inteligencia emocional y fundadora de Life Training: Emociones y Autoestima, el centro de Crecimiento Personal e Inteligencia Emocional para mujeres que quieren redescubrirse y conocen la importancia de cuidarse. Herramientas, sesiones y cursos  on-line para aprender a conocerse, quererse, crecer y gestionar las emociones.
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