El último viernes de noviembre os mostramos un artículo de investigación enfocado a l@s wedding planners. Hay una parte de este artículo (si os apetece leerlo pinchad aquí) que considero que es interesante para vosotras, prometidas, pues habla de la evolución del papel de la mujer en la sociedad y el matrimonio.

Os dejo aquí esa parte, mucho más cortita, para que conozcais más sobre este aspecto que atañe a todas 🙂

El papel de la mujer en la sociedad, y, concretamente en el matrimonio, ha sufrido, muy a pesar de las políticas de igualdad que se llevan a cabo en España, pocos cambios a lo largo de la historia, quedando ésta relegada a un segundo plano y adquiriendo roles específicos que hoy en día sigue interpretando.

En el periodo primitivo se constata que el papel de la mujer en el matrimonio así como en la organización de la boda (si la hubiese) no existía, su papel en la sociedad era insignificante (referida básicamente a las tareas cotidianas mientras los hombres acudían a la lucha) y no estaba permitido este tipo de participación en las decisiones. De hecho el matrimonio solía ser obligado para la mujer, que surgiá por la apropiación de ésta capturada en un enfrentamiento o mediante captura fingida dentro de la tribu[7]. También, añadir, que éstos son los orígenes desde el pasado bárbaro de los pueblos de cultura occidental que ha dado lugar al hogar paternal, existiendo conexión entre la propiedad individual, el sistema de status y el hogar parental (Veblen, 1999).

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La Edad Media, época de grandes diferencias sociales distinguía entre mujer noble, religiosa y campesina. En todo caso el matrimonio era la principal posibilidad (de manera concertada y/o obligada), pasando a los conventos como segunda opción para aquellas que no lo contraían (independientemente de su clase social). La mujer, por tanto, seguía encontrándose en una situación jurídica adversa debido a su subordinación al hombre pero su papel era más activo que en otras épocas posteriores (Gisbert, 2007). No tenía autoridad en la elección del matrimonio y la realización de la boda.

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El matrimonio continúa siendo durante la Edad moderna la célula básica donde se asienta la sociedad. Se despoja al matrimonio de los elementos irracionales para convertirse únicamente en un contrato económico y privado. Es el destino natural y honorable que la sociedad reserva a las mujeres y proporciona tranquilidad a las familias (Gascón, 2009).

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Igualmente, en el libro segundo de Tristán de 1534 se habla de ideas sobre el amor y el matrimonio, coincidiendo con la línea anterior, dentro de la tradición patrimonial castellana , el establecimiento de varios tipos de amor según su relación con el matrimonio, la utilización de la ideología del amor cortes, la postura del autor ante la mujer y la elección de marido (que no corría a cargo de la mujer, claro, si no de su familia), el ritual de desposorio y de la boda y las connotaciones sociales que implica el cambio de estado (Cuesta, 1990). Ya comienza a introducirse el término de boda organizado por la familia de la novia.

Con la revolución industrial se da paso a la Edad Contemporánea. Aquí la mujer lucha por el acceso a las profesiones liberales, los estudios superiores, sindicatos femeninos movimientos sufragistas (en EEUU) y la igualdad con los hombres en otros aspectos como el matrimonio, la custodia de los hijos, la propiedad, los salarios y las condiciones de trabajo. La revolución francesa en 1789 marcó un punto de inflexión , donde hubo participación femenina destacada tanto en las jornadas revolucionarias desde el anonimato como destacando en los clubes y en los salones de opinión. Sin embargo, sólo se las vió como sucesoras de las matronas romanas: virtuosas, patriotas, forjadoras del carácter de los hijos, austeras y sacrificadas (Guisbert, 2007).

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A principios del Siglo XX el sistema patriarcal garantizaba la subordinación de la mujer a través de una legislación discriminatoria basada en el Código Penal de 1870 , el Código de Comercio de 1885 y el Código Civil de 1885 que colocaba a la mujer casada en una situación de total ausencia de autonomía laboral y personal (Guisbert, 2007).

A partir del último tercio del siglo XX en Andalucía, el papel de la mujer sigue siendo de desigualdad ante el varón dentro de la ideología familiar, lo que se traduce en una jerarquía de dependencia femenina dentro de un modelo pratiarcal en el que la inserción de la mujer también se plasma en los compromisos y relaciones que permite establecer. Tambien la religión ha ayudado a consolidar este tipo de actuaciones, interiorizando pautas de conducta y comportamientos que refuerzan la asimilación de la domesticidad a lo femenino (Chacón, 1998). Por tanto, el matrimonio que era un acuerdo en el que intervenían decisivamente los padres, tenía lugar después del servicio militar. La vuelta del cuartel licenciado significaba la consideración de adulto y una de las obligaciones era casarse pronto (Rodríguez Becerra, 2011).

En la Actualidad, la mujer, no sólo tiene más autonomía para elegir si desea casarse (antes no tenían esa opción) o la persona elegida (en la cultura actual española ya no es frecuente las bodas concertadas), sino también, el momento y la forma, retrasándose hoy en día tanto el matrimonio como la maternidad.

Actualmente la mujer, al menos formalmente, ha conseguido en occidente la igualdad con el hombre. No obstante queda largo camino para que esta igualdad llegue a ser real . En nuestra sociedad encontramos aún estereotipos que, inconscientemente, aceptamos cada día.

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Estos estereotipos derivan de las imágenes arquetípicas a las que se refiere Jung, referido a aquellos contenidos del insconsciente del hombre moderno que se asemejan a los productos de la mente del hombre antiguo. En la evolución psíquica (no sólo física) siguen coexistiendo restos primitivos.Sobre estas bases de imágenes aquetípicas, se han desarrollado a lo largo de la historia teorías explicativas de las consecuencias de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres (Gil, 1999).

Se han recreado estos arquetipos a traves de mitos transmitidos en los antiguos relatos, en la literatura y en los cuentos. En esta generación, sin embargo, se trata de poner fín a este tipo de creencias. Se busca otra posibilidad de acceso real que no sea aquella a la que estamos acostumbrados (Gil, 1999).

Sin embargo, encontramos que en algunos sectores, la sociedad impone diferencia de roles. Concretamente y refiriéndonos al concepto de matrimonio y boda, la mujer adquiere el peso más elevado en responsabilidades familiares y domésticas. El papel de la mujer actual ante el matrimonio se describe como: competente y sabia en todas las cuestiones relacionadas con la boda (ya que lleva toda la vida esperando ese momento y se ha documentado), responsable de que el evento este bien organizado y sea exitoso, representante del papel romántico de la pareja, ocupándose de todo por el gran amor que siente hacia el novio…Y, sobre todo, destacar el concepto de logro o mérito por conseguir casarse. El entorno la felicita y la acepta por esta feliz “hazaña”.

Efectivamente la distinción de roles, tanto en el matrimonio como en la boda en sí, está claramente diferenciada. En el cine podemos encontrar representaciones claras. Supuestamente es la mujer las que ha de estar agradecida por encontrar un hombre que la despose (derivado del sentimiento de debilidad que hemos explicado al comienzo a través del pueblo bárbaro, ya que asegura, de esta manera, su subsistencia). Por tanto asume ese rol y realiza las acciones que le corresponden según el estereotipo. Básicamente se refiere a organizarlo todo para que el desposado pueda dedicarse a cosas más importantes (que derivan de la ausencia del hombre fuerte para la guerra, dejando en manos de las mujeres este tipo de tareas sin importancia).

Aunque el papel de las mujeres ante el matrimonio, cambiando la edad de primeras nupcias, los niveles de celibato, dotes, autorización paternal… (Gil,1999), es diferente, la imagen actual de la mujer ante las bodas sigue siendo estereotipada, caricaturizando a la enterna chica deseosa de contarer matrimonio y que basa en el día del enlace toda su felicidad. El cine, sin duda , muestra y asienta este tipo de caracerización con películas como : Guerra de novias (2009) , La boda de Muriel (1999) o 27 vestidos (2008) entre otras muchas del género denominado “comedia romántica”. Todas ellas tienen en común este ansia desbordada de la mujer por el matrimonio y el día de la boda en sí que luego suavizan sutilmente con la aparición del amor verdadero que justifica cualquier acción y pensamiento anterior. Podemos seguir observando en el cine como son “las novias” las que tienen que encargarse, junto a su familia, de la organización en sí de la boda mientras el hombre bromea sobre ello con los amigos.

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Las nuevas tecnologías también reflejan esta percepción. En la web se encuentran cientos de páginas, foros y blogs dedicados, no sólo a las bodas y su organización, si no concretamente a las mujeres. Los textos se redactan en femenino y evidencian el papel de la novia como lider del evento y encargada oficial de llevarlo a cabo.

Anuncios como el de Biomanan (2014) que actualmente se emite por televisión, donde una chica muestra su barrita de biomanan (barritas sustitutivas de comidas con el propósito de perder peso) a las amigas y todas comienzan a gritar celebrando que le “han pedido matrimonio” son más que representativas de la visión actual de la mujer y la boda, mucho menos moderna y avanzada de lo que se esperaba en esta época, y , desde luego, totalmente apartada aún de la igualdad de género que se presume perseguida en el siglo XXI.

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Fundadora y CEO de La Perfecta Prometida.

Con una formación multidiscilplinar (psicopedagoga, licenciada en actividad física y deporte y con máster en dirección del turismo ( con formación en wedding planner hace dos años)), estoy especializada en eventos trabajando en el sector hace más de 12 años. Me gustan mucho los retos, planificar, el contacto humano y disfrutar cada momento al máximo.

 

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Fundadora y CEO de La Perfecta Prometida.

Aurora Espartero
Con una formación multidiscilplinar (psicopedagoga, licenciada en actividad física y deporte y con máster en dirección del turismo ( y formación específica en wedding planner ), estoy especializada en eventos trabajando en el sector hace más de 12 años. Me gustan mucho los retos, planificar, el contacto humano y disfrutar cada momento al máximo.
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