La semana pasada La Champanera nos invitó a la presentación de la nueva colección de Lorena Merino, Oriental Flower, en el café Nitty Gritty. Hasta ahí todo normal, hace ya tiempo que nos invitan a esta clase de eventos y nosotros, que además de Wedding Planners tenemos un Coworking de Bodas y un Club de Proveedores, estamos encantados de hacer Networking y conocer a cuanta más gente del sector, mejor. Lo que sí noté esta vez, hablando con la gente, era una especial necesidad por todos los que estábamos allí de desahogarnos un poquito y ser entendidos. ¿Qué está pasando en este sector?

ser entendida

Todas las imágenes son de: Alberto Llamazares.

La gente necesita ser entendida, sentirse escuchada, este es un sector un poco complejo y, rara vez nos sentimos libres para hablar de los problemas que acarrea llevar una empresa en un sector poco reconocido. El escritor que llevo dentro tenía que sacar unas líneas al respecto.

Eventos y más eventos

Lo primero que hacemos todos (y todas) nada más llegar a un evento de este tipo es sacar el teléfono. Muchos (y muchas) tenemos varios, empresa y personal, otros (y otras) parecemos haber aceptado que ya no habrá vida más allá de lo profesional y nuestro teléfono es el que utilizamos para la empresa, para las redes, para cubrir los eventos. Es el teléfono al que nos llaman algunas parejas a la hora de la cena o en fin de semana y no somos capaces de no contestar.

Después de haber cumplido con el ritual de Instagram y de habernos hecho fotos y de habernos etiquetado, empezamos a relacionarnos. Le decimos a la diseñadora lo mucho que nos gusta su trabajo (que además en este caso, Lorena es un amor y es muy fácil hablar con ella) y entonces sacan las cervezas y los vinos y es cuando empezamos a relajarnos. Se acaba la empresa y aparece la persona. Porque muchos (y muchas) ya no salimos los sábados por la noche hasta tarde, los sábados por la noche a estas alturas del año estamos coordinando bailes nupciales, sorpresas, vídeos y regalos. Necesitamos relacionarnos con otros profesionales, desahogarnos… Porque a veces uno (una) nada más que quiere ser entendido (y ser entendida).

ser entendida

Y de todo esto, ¿con quién hablo?

Yo mismo, como mucho sabéis, compagino esto con mi profesión de marino, ¿creéis que puedo hablar libremente de las bodas cuando estoy en el barco? Hay gente que todavía conserva su curro en el banco, en la agencia de publicidad, en la escuela… Y cuando le explicamos a alguien de la ofi el estrecho margen de beneficios que nos deja currar 16 horas un sábado de julio en una boda nos miran con cara extraña y nos preguntan: “entonces, ¿por qué lo haces?”.

Nos hemos convertido en nuestros propios jefes y lo peor de todo es que somos el jefe más estricto que hayamos tenido jamás. En una profesión que todavía no está siquiera reglada, acudimos a toda clase de cursos y talleres hasta que al final conocemos la profesión mejor que aquella carrera que estudiamos a los 18 años y en la cual apenas ejercimos. Trabajamos más horas de lo que jamás trabajamos para otros. Atendemos a nuestros clientes con mayor dedicación de la que nos prestamos a nosotros mismos. Si nuestra madre nos llama un domingo a la hora de comer le decimos que la llamamos más tarde, si es una novia, no nos lo pensamos. Lo hacemos todo de la manera más legal y profesional posible para luego ver un margen de beneficios nada espectacular y pensamos: “ganaba más cuando trabajaba en…”. Y por eso, a veces, necesitamos desahogarnos.

ser entendida

La gente necesita ser entendida

La gente necesita ser entendida y poder hablar libremente de estas cosas. La estrecha línea que separa la marca de la persona nos obliga al decoro. El ambiente que vi el otro día en el evento de Lorena, lejos de considerarlo como algo negativo, lo vi muy positivo. Porque el mensaje final, de todas las personas con las que hablé, era: “Aquí sigo”. Pese a las horas, pese a ver poco a la familia, pese a la competencia, a veces salvaje, y la lucha de precios, pese a las horas de píe que te pegas en las ferias, pese a los montajes y las decoraciones y los dolores de espalda… ¡Aquí sigo!

Y aquí seguiremos, en formación continua, trabajando como locos, buscando la originalidad y la creatividad por las esquinas, cambiando la página web por quinta vez, escribiendo en el blog y todo porque este mundillo, todo sea dicho, engancha. Cuando la boda sale perfecta, cuando la novia te pega un abrazo, cuando la madre del novio te felicita, cuando tu decoración tiene cientos de Likes, cuando te publican una editorial en un blog importante, merece la pena, y lo sabes. Lo único que necesitamos, de vez en cuando, es desahogarnos. Porque la gente necesita ser entendida y nadie te entenderá mejor que la persona que está pasando por lo mismo que tú. Esa fue desde el principio, la filosofía de La Perfecta Prometida, por eso sacamos el Club de Proveedores y por eso tenemos el único coworking dedicado en exclusiva al mundo bodil. Para que la persona que se siente a tu lado, sepa por lo que estás pasando.

 

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Kino Beca
Marino mercante.

Como socio de La Perfecta Prometida divido mi tiempo entre la empresa y el mar. Como oficial de la marina estoy acostumbrado a la gestión, a llevar equipos integrados por personas de distintas nacionalidades y a la multifunción. Todo muy útil cuando se trata de levantar una empresa tan completa como es La Perfecta Prometida!!
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