Es la Semana de la Felicidad, y aunque se dice que es efímera, todxs la buscamos y muchxs la encontramos. Hoy hablamos de cómo celebrar la felicidad.

Como “feliciana” que soy me gusta distinguir entre la felicidad cotidiana y la felicidad de los momentos que consideramos importantes.

Para cada unx, la felicidad reside en una parte. Para mí, por ejemplo, es muy importante la felicidad cotidiana, aquella que siento cuando huelo a hierba recién cortada, cuando escucho de repente una de mis canciones favoritas, cuando me reencuentro con el mar o salgo de alguna de mis reuniones… (os inspiráis también en las pequeñas cosas, ¿verdad?)

Pero hoy me gustaría centrarme en la felicidad que se siente ante “los momentos importantes”. ¿Cuáles son estos? Por una lado me vienen a la cabeza aquellos que reportan felicidad por sí mismos, cuando te casas, cuando tienes hijos… de hecho, estos son los que más típicamente celebramos. Pero hay otros que no son tan socialmente fáciles de celebrar: desde la ansiada independencia, acabar la carrera, aprobar unas oposiciones, superar una enfermedad, sacar adelante nuestro proyecto… (ahora es el momento en el que pensáis en “vuestro momento”).

Cuando nació Ceremóniate, no quería quedarme solo con oficiar bodas, también contemplaba alternativas laicas para los bautizos y comuniones. Y algo más… una ceremonia en la que poder celebrar estos momentos.

¿Por qué? Porque creo que todos estos variados momentos requieren de un proceso, a veces duro, largo, que conlleva una serie de esfuerzos, sacrificios, ensayo y error, aprendizajes, muchos mini momentos que compartimos con las personas más cercanas a nosotrxs, algunas que ya estaban y otrxs que nos encontramos por el camino.

Y cuándo al fin lo conseguimos ¿cómo lo celebramos? Normalmente nos reunimos alrededor de una mesa, comida, bebida y a brindar. Bien. Pero en esta celebración a mí me falta algo… el auto reconocimiento de todo lo vivido, lo aprendido, todo lo compartido. Un homenaje viene a ser una celebración más consciente del proceso vivido, más íntima. Es saberte importante, dichoso y digno de tu felicidad.

Y aquí nos topamos con los prejuicios de “cómo me voy a hacer una fiesta o ceremonia para mí???” A mí sólo se me ocurre una razón: ¡¡¡Porque te lo mereces!!!

 

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Ariadna
Soy Ariadna Olmos, Maestra de Ceremonias y actriz.
En Ceremóniate oficiamos y creamos ceremonias para ti. Las que quieras, cómo quieras, cuándo y dónde quieras.

https://www.ceremoniate.com/
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