Cuando nos propusieron la temática del artículo, incluido en la Semana de la Superación, estuvimos planteándonos compartir con vosotras Perfectas Prometidas, algunas de las obras arquitectónicas recientes más sorprendentes, capaces de superar el propio concepto de arquitectura utilizando las técnicas y los materiales más innovadores.
Una de las actuaciones que creíamos más representativas para ilustrar el argumento que queríamos desarrollar era el Aeropuerto Internacional de Kansai, y cuyo autor, Renzo Piano, entre cuyos numerosos premios y galardones se encuentra el Premio Pritzker, el reconocimiento de mayor prestigio internacional y el principal galardón concedido para honrar a un arquitecto, considerado popularmente como el Nobel de arquitectura.
Habíamos seleccionado esta obra por la monumentalidad de la misma, por ser una muestra ilustrativa de la capacidad de superación del bicho humano y por ser un ejemplo de los niveles a los que podemos llegar cuando ponemos la inteligencia al servicio de la resolución de problemas complejos.
Pues NO!, hemos decidido no caer en el tópico, si alguien quiere saber algo tanto del arquitecto como de su obra no tiene más que teclear en cualquier buscador de internet su nombre y obtendrá una ingente cantidad de enlaces donde empacharse a gusto de imágenes sorprendentes y artículos eruditos sobre la arquitectura con mayúsculas.
Hoy nos vamos a centrar en hablar de la arquitectura menuda, de aquella que se supera a sí misma simplemente con la lógica y el sentido común. Nos referimos a esa arquitectura anónima y de sentido común, que es capaz de observar su entorno y explotar los recursos autóctonos con responsabilidad, desde un punto de vista sostenible y respetuoso para con el medio ambiente.
Realización de un muro de tapial tradicional con barro

Cocción de ladrillos de adobe al sol
Desde aquí me gustaría recordar la obra de Álvaro Ortega, arquitecto colombiano al que desde nuestro punto de vista no se le ha prestado la suficiente atención, y cuya obra, de una riqueza imaginativa fuera de lo común, es casi inaccesible por la escasez de publicaciones al alcance del público.
Tuve la suerte hace ya unos cuantos años, cuando estudiaba en la Escuela de Arquitectura, de toparme con una publicación del libro Prearquitectura del Bienestar en la Biblioteca de la Universidad. Fue un encuentro casual, y a la vez un claro ejemplo de la leyenda urbana que dice que son los libros los que nos eligen y no a la inversa.

Portada de la publicación de 1989, de la editorial ESCALA
En el libro se puede observar numerosos ejemplos de cómo desde la arquitectura se puede trabajar para mejorar la calidad de vida de las capas sociales desfavorecidas con inteligencia y humildad.
Para terminar este recorrido por una reflexión sobre el papel de la arquitectura personal me gustaría manifestar mi mayor reconocimiento a todos aquellos profesionales que se están volcando con la crisis de los mal llamados «refugiados», dedicando su tiempo, trabajo y esfuerzo por intentar mantener un mínimo de dignidad en el ser humano. La mayor de las veces enfrentándose a los intereses políticos de las clases dirigentes y a su afán por el titular en los medios de comunicación. A modo de ejemplo, y sin entrar a valorar el contenido, que os lo dejo a vosotr@s, os dejo un enlace de una «maravillosa» noticia.
Y no me quería dejar en el tintero un ejemplo de cómo la solidaridad se convierte en negocio e incluso si nos despistamos pervierte la moral.
Y aunque hoy no teníamos muchas ganas, por no resultar frívolos, hemos querido continuar con la actividad que iniciamos desde el inicio de nuestra colaboración con la Perfecta Prometida. Intentaremos dar un punto de color y alegría, que no sólo de penas vive el hombre, para acercarnos a un lugar mágico, e íntimamente relacionado con la temática de la semana y con el que suscribe éste artículo. Hoy nos dirigimos no a un edificio en concreto, sino a una región sorprendente. Esperamos que lleguéis a disfrutar de un fin de semana romántico en este enclave maravilloso.
Como siempre nosotros os proponemos un marco, el resultado depende de vosotras.

Ciudad de adobe cercana a una garganta