La época de Prometida es un periodo de toma de muchas decisiones y por tanto y consecuentemente de muchas discusiones, ya sea con el futuro marido, la familia o la familia política.

En esta época de tensión y estrés creo que lo más importante es definir, en lo que a toma de decisiones se refiere, los requisitos de la pareja y lo que quieren hacer y desarrollar conjuntamente, así como poner unas barreras y límites a padres, madres y suegros en este ámbito.
Una vez definidos estos requisitos y límites hay que tener en cuenta una primera cláusula: prevenir las discusiones en los lugares menos indicados y sobre todo delante de la gente menos indicada, acordando negociarlo más tarde en casa tranquilos. Tenéis que tener presente que la preparación de la boda es una oportunidad para realizar cosas juntos: disfrutarlo. Evitemos el efecto Pigmalión negativo del que ya hablamos en el pasado post.

Lo contrario a las discusiones que nos puede pasar es que aceptemos pasivamente la situación impuesta, ya sea por nuestra familia, la familia política o la pareja, hasta el punto que un día se estalla de ira con consecuencias mucho peores. Esta situación que suele tener como respuesta la pasividad o la agresividad, tiene una solución que es: LA ASERTIVIDAD.

La ASERTIVIDAD es la forma de comunicación mediante la que expresamos nuestras opiniones, realizamos sugerencias y defendemos nuestros derechos honestamente y de forma no agresiva. La asertividad nos sirve para expresar nuestra opinión sin sentirnos mal, expresar nuestras emociones negativas y rechazar cosas sin que los demás se sientan molestos, cuestionar lo que no nos convence, compartir nuestros sentimientos y favorecer esta forma de comunicación de los demás con nosotros. Por lo tanto, aquí te dejo varias técnicas que pueden resultarte útiles para comunicarte con asertividad.
- Sustituye los sentimientos negativos inútiles del tipo “soy una mala novia, hija, nuera…” por una visión positiva de tus sentimientos como “merezco que me respeten, las decisiones de la boda las tomaré con mi pareja”.
- Recuerda tu objetivo. Si hay algo que no te gusta, no sólo debes dejar claro que no te gusta sino qué es lo que quieres en su lugar.
- Los demás no leen la mente. Eres la novia y probablemente te gustaría, pero partiendo de esta premisa intenta expresar tus necesidades sin ofender a nadie y sabiendo que ellos no saben lo que piensas, con lo que tendrás que contarles lo que quieres con lujo de detalles.
- Defiende tu verdad, no verdades absolutas. En cuestiones de bodas cada uno quiere algo diferente para sí mismo y para su hija, hijo, hermana… Es normal que la gente venga a convenceros de lo que “tenéis que poner en vuestra boda” y que tú sepas rotundamente lo que quieres poner en la tuya, pero si lo defiendes haciendo referencia a tus sentimientos tendrá mucha más validez para los demás.
- Contagia emociones. Por naturaleza somos empáticos, con lo que si expresamos nuestras emociones a los demás, nadie podrá discutirnos como nos sentimos. Si comenzamos una frase que exprese desacuerdo con “me siento un poco desilusionada con este tema…” por ejemplo, ya tendremos a los demás más receptivos que con ganas de establecer una discusión.
- Usa tu lenguaje corporal para relajarte. La posición de nuestro cuerpo, dice mucho de nosotros a los demás y a nosotros mismos. Mantén una postura corporal firme, calmada sin encogerte y sin mostrar debilidad a los contrarios.
- No culpabilizar, ni usar el “tú”. Cuando intentas discutir con alguien y defender tus opiniones es normal que tiendas a criticar ciertas formas del otro (Es que tú eres así, es que me has dicho, es que lo que tú quiere…). Como dije antes nos irá mejor empezando por hablar de nuestros sentimientos no de los demás.
- Expresa tus motivos. Exponer nuestros motivos o alternativas a una negativa hace nuestro mensaje más convincente y menos agresivo.
- Haz referencia a los hechos y no a tus juicios. Ejemplo: Hecho objetivo: Eso que tú me propones no encaja con la temática que a mi me gustaría tener en mi boda.
Tu conclusión: Eso es una horterada y no lo pienso poner en mi boda.
- Sé lo más concreta que puedas. Intenta transmitir delgadamente lo que te gustaría pedir sin perder de vista tu objetivo. Intenta ser siempre lo más específica posible sin caer en ambigüedades que puedan dar carta blanca a los demás para tomar sus propias decisiones sin tenerte en cuenta.
Como cualquier otra habilidad la ASERTIVIDAD debe trabajarse y practicarse, así que coge un papel y un boli, piensa en las últimas situaciones que te han llevado a discusión o desacuerdo y que ahora mismo te producen un sentimiento y negativo y piensa como responderías teniendo en cuenta ahora estas pautas. Con un poquito de asertividad conseguirás la boda que tu quieras sin acabar retirándole la palabra a nadie.

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